sábado, 16 de febrero de 2008

Cuento Árabe


A un oasis llega un joven, toma agua, se asea y pregunta a un viejecito que se encuentra descansando: ¿Qué clase de personas hay aquí?
El anciano le pregunta: ¿Qué clase de gente había en el lugar de donde tú vienes?
"Oh, un grupo de egoístas y malvados" replicó el joven.
"Estoy encantado de haberme ido de allí".
A lo cual el anciano comentó: "Lo mismo habrás de encontrar aquí".
Ese mismo día, otro joven se acercó a beber agua al oasis, y viendo al anciano, preguntó:
¿Qué clase de personas viven en este lugar?
El viejo respondió con la misma pregunta: ¿Qué clase de personas viven en el lugar de donde tú vienes?
"Un magnífico grupo de personas, honestas, amigables, hospitalarias, me duele mucho haberlos dejado".
"Lo mismo encontrarás tú aquí", respondió el anciano.
Un hombre que había escuchado ambas conversaciones le preguntó al viejo:
¿Cómo es posible dar dos respuestas tan diferentes a la misma pregunta?
A lo cuál el viejo contestó:
Cada uno lleva en su corazón el medio ambiente donde vive. Aquel que no encontró nada bueno en los lugares donde estuvo no podrá encontrar otra cosa aquí.
Aquel que encontró amigos allá podrá encontrar amigos acá.

miércoles, 13 de febrero de 2008

Everybody Hurts.

Una de mis favoritas de The Corrs, y en acústico. La Versión original es de REM, pero en la voz y en los instrumentos de este grupo de tierras escocesas, suena mucho mejor.


Mañana, San Valentín.


¿Vas a celerbrarlo? Seguramente la mayoría lo hará, movidos por la ilusión o por no recibir un tirón de orejas de su pareja. Siempre me ha parecido una idea romántica, celebrar el amor, el estar juntos, el pertenecerse, ¿por qué no?

Los que empiezan tienen la excusa perfecta para celebrar, están en el momento en el que sólo quieren saber del otro, en el que se olvidan del mundo, sólo existen ellos dos...y su amor.

Para los que ya llevan tiempo es un momento para retomar, para revivir y avivar la llama, y es cuando pueden descubrir que su amor, aunque más sosegado, es aún más fuerte.

Habrá quien en esta fecha se pregunte si está enamorado, los que tienen pareja o los que acaban de conocer a alguien, si se lo preguntan, de seguro no lo están...

El amor se siente, se palpa, se ve, se toca, se respira, te corre por las venas, te aletea en el estómago, te hace sonreir, te acelera el corazón, te hace soñar, te hace sentir único, te llena de alegría, te despierta los sentidos, te hace sentir vivo...

Si sientes algo parecido, es porque estás enamorado...y para mí este hecho nunca dejará de ser un milagro.

Feliz Día de San Valentín.

viernes, 8 de febrero de 2008

Gracias

Quiero dar las gracias a mi amiga Jerusalem por haberme otorgado el Premio Arte y Pico del cual no me siento merecedora pero le estoy infinitamente agradecida por haber tenido este precioso gesto conmigo.


El blog de Jerusalem es
http://www.naranjosyjazmines.blogspot.com"
Y el enlace de Arte y Pico es http://arteypico.blogspot.com/2008/01/ha-nacido-un-nuevo-premio.html

Razones por las que sonreir



Cuesta tan poco regalar una sonrisa...y aunque pueda haber días que nos cueste dibujarla en el rostro, siempre habrá alguna razón para sonreir, para los demás y para nosotros mismos.

Al salir de casa temprano y sentir en nuestra piel el frescor de la mañana.

Cuando escuchamos esa canción que nos transporta a otro tiempo.

Al ver la mirada sorprendida de un bebé, descubriendo el mundo desde su cochecito.

Cuando recibimos una carta o tenemos noticias de un viejo amigo.

Caminando por un parque envueltos en aromas de azahar y en las risas de los niños.

Cuando presenciamos un atardecer sólos, o en buena compañía.

Al terminar el duro día de trabajo con la satisfacción de lo bien hecho.

Cuando entre las prisas de la compra en el supermercado nos hace tropezar con alguien.

En el momento de llegar a casa y sentir la paz de nuestro hogar.

Cuando un ser querido nos da un abrazo.

Cuando alguien confía en ti y te abre su corazón.

Hay tantas razones, miles de ellas...

Muchas veces una sonrisa, vale más que el mejor de los consejos.

sábado, 2 de febrero de 2008

Sobre nosotros.


Aquel día llené mi maleta de sueños e ilusiones, la cargué de alegría, tanto que me costó cerrarla.

Todo parecía despertar a mi alrededor, iba hacia ti, abierta de par en par, con todo un camino por recorrer, pero con el entusiasmo de emprender lo nuevo, lo esperado, lo deseado...

Creí que necesitaríamos algún tiempo para encajar nuestras piezas, cual puzle, con paciencia y sin prisas. Con la complicidad, con la certeza de que el amor todo lo puede, con la convicción de que éramos lo más parecido a almas gemelas.

Pero entonces descubrí tus silencios. Un silencio que te apartaba de mí, lo veía pero no sabía qué hacer, tampoco sabía distinguir si querías tu espacio o te sentías incómodo con mi presencia, o te habías arrepentido o si te había defraudado en algo...¿qué te pasaba? ¿por qué no te refugiabas en mí?

Esperé a que dieras el paso...pero cuando lo hiciste no fue para aclarar, para buscar una solución, los dos juntos, como habíamos hablado tantas veces, fue para sentenciar.

Entre lágrimas y desesperanza volví a hacer la maleta, esta vez no tuve problema para cerrarla, ya no había sueños ni ilusiones con que llenarla, sólo quedaba el vacío que deja el silencio, la sinrazón...la incompresión.

Pasaron cinco interminables meses esperando una respuesta, una llamada. Mientras tanto he seguido con mi vida como mejor he podido. He ido reconstruyendo mi mundo a duras penas. Hubo momentos en los que flaqueé, en los que caí, no lo niego, pero volví a levantarme.

Y un día, hablamos, te sentí cercano, sincero...y me alegró la idea de volver a verte, aún a pesar de saber que todo el camino recorrido podría desvanecerse y dejarme justo en el punto de partida en el que ya me dejaste.

Y aunque no ha sido así, ahora siento que está todo perdido, te has llevado lo que tenía, lo que guardaba en lo más hondo de mi corazón. Hoy puedo decir que mis manos están vacías...que no tengo qué ofrecerte, en cambio tú tienes todo por brindar, pero no seré yo quien te diga cómo ni a quién tienes que hacerlo.

Bad day